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Encuentro
Martín García 2008 - Luis Rama - |
Encuentro Nacional de Kayakistas, Isla Martín García, 2008.
Hoy jueves 20 de marzo, sonó el despertador, pero ya
estábamos despiertos. La ansiedad y un llamado de Pablo Guzmán a la una de
la mañana, hizo que en nuestra cabeza lo único que daba vueltas, fuera la
travesía a Martín García; repasando una y mil veces, para no olvidarnos
nada, y discutiendo entre nosotros lo que uno consideraba que faltaba y el
otro que sobraba.
Por fin,
estábamos en nuestro auto camino al CRNBE, mate de por medio, pero esta
vez a oscuras: el capitán del Grupo nos citó a las 5 de la mañana.
Llegamos
al CRNBE y nos dimos cuenta que era una jornada especial porque en él
había gente durmiendo hasta dentro de la botera y el quincho. Claro,
íbamos por primera vez al encuentro Nacional de Kayakistas!
Empezó a
llegar la gente de nuestro grupo y a pesar que había quienes tenían poca
experiencia en travesías, todo salió de acuerdo a lo planeado, salimos a
las 6,30 hs.
Navegamos
Paraná de las Palmas abajo, con un amanecer bien de verano, con un sol
radiante que hacía que remáramos y sin darnos cuenta ya estábamos llegando
al Sueco.
A Fabián
Oleksiuk, el capitán del grupo, se lo veía muy contento porque estábamos
dentro de los tiempos planeados.
Así que
entre bromas, charlas y alguna barrita de cereal, navegábamos por los
Bajos del Temor. En lo que a nosotros respecta, ansiábamos conocer el tan
mentado Canal del Diablo, donde Fabián y Juan Félix pensaban hacer un alto
para el almuerzo. Pero volvimos a consultarle la hora a Julio Salomón y
nos dijo que eran las 11,30 hs. Temprano para comer, así que decidimos
continuar. Debemos confesar que el Diablo nos sorprendió con su belleza,
como cada vez que incursionamos en un canal que no conocemos.
Cuando se
vio la desembocadura del Diablo con el Paraná Miní, Jorgelina y Cintia
Ardoino, Irene Arostegui y yo, Luis Rama, coincidíamos en que
necesitábamos guardar fuerzas, o sea, comida! A lo que Carlos Moyano y
Diego Portillo sumaron votos, por lo tanto, después de haberle pedido
permiso a unos muchachos que estaban trabajando en la isla, paramos a
almorzar allí. Cada cual aportó un poco de comida y filosofía. Temas
varios. Predominó religión. Donde el Chino Carrizo, con su templanza y
sabiduría dejó conforme a unos y otros. Después de dejarnos Francisco
Satriano, con las ganas de escuchar más sobre puntos cardinales, cartas
náuticas y nudos marinos, emprendimos el viaje, percatándonos de que
Carlitos Romero ya estaba en el kayak, dando su demostración de técnica y
potencia: “un pura sangre”, como dice Fabián.
El cruce
desde la boca del Miní hasta las Islas Oyarbide fue como estar en una
pileta, ya que Julio incitó a todo el grupo a tirarnos al agua, como a él
le gusta. Teníamos a la vista a nuestro paraíso, o sea, la tan hermosa
isla Timoteo Domínguez. Los que la conocíamos, estábamos ansiosos por
arribar a ella, así que después de un breve descanso, hicimos el cruce con
las aguas muy tranquilas. Los tiempos fueron los ideales, eran las 15,45
hs. Desembarcamos y parece que hubiésemos estado sincronizados. Fabián
propuso ir a buscar una parrilla, pan y carbón a Martín García, mientras
daba aviso de nuestra llegada a Prefectura, y el resto se encargó de armar
las carpas, vaciar los kayaks, tomar mate y juntar leña para la gran
fogata de la noche. Nos sorprendió la visita de 3 kayakistas que estaban
de paso, autodenominados “los culpables de todo”. Después de convidarles
unos mates y algunas galletitas, siguieron camino a Martín García.
Cuando ya
teníamos casi todo listo, llegaron Fabián y Carlitos con las provisiones,
justo a tiempo para ver esa hermosa puesta de sol, que según Carlos “ el
abogado”, sólo se compara con la de Punta del Este. Así que tuvimos que
pedirle a Julieta y familia, que eran nuestros vecinos en Timoteo, que nos
sacaran una foto.
Entrada la
noche, con la fogata y el asado casi listo, cada uno de nosotros se hundía
en sus pensamientos, mirando el fuego y maravillados por esa hermosa luna
llena: sí, nos pareció que estábamos en el paraíso! Qué es el paraíso,
será esto? Existe vida después de la muerte? Nada te pertenece. El amor es
irresistible. Sí, ya estábamos filosofando otra vez, pero ahora motivados
por el alcohol –no mucho- y la curiosidad de saber qué había traído Carlos
en esa cajita con un moño, aparte de sus famosos chorizos. Cuando el
cansancio de la larga jornada se hacía notar, se reveló el misterio, eran
unos exquisitos bombones lo que había traído Carlos.
El ruido de las olas y una suave brisa invitaban a
descansar, aunque la noche fuera tan maravillosa.
Si tuviéramos que hablar de lo que fue el amanecer en
la Isla Timoteo Domínguez, necesitaríamos varias páginas, sólo les podemos
decir que hay que vivir esa experiencia.
Desayunamos y aprontamos nuestros petates.
Hoy era el encuentro de kayakistas en la isla Martín García.
Seguía pareciendo un cuento de hadas, porque navegando el poco
trecho que separa ambas islas, tuvimos la compañía de al menos una docena
de cisnes, que emprendieron el vuelo cuando estábamos a pocos metros de
ellos. Parecía que nos estaban dando la bienvenida
a la Isla , dijo Fabián.
Después de circunnavegar el muelle, desembarcamos con
los aplausos de unos rosarinos que ya estaban en la isla y nos ayudaron a
subir los kayaks, por un sendero, amplio y limpio, que
nos habían preparado la gente de la isla.
Dejamos los kayaks en el parque
cerrado, después de haberlos vaciado por completo, porque nosotros
pernoctábamos en el camping de la isla.
Fue muy agradable sentirse parte de la isla, decimos,
vivir al ritmo de los lugareños, todo se hacía con mucha tranquilidad, sin
ningún tipo de apuro, fijándonos que el grupo estuviera cómodo y no le
faltara nada.
Después de establecernos en el camping, todos sacamos
el equipo de mate y nos fuimos a merendar. Luego cada
cual aprovechó la tarde a su manera. Carlos se
encontró con su familia que venía en la lancha pasajera y se caminó toda
la isla con la nena a cococho. Las hermanas Ardoino se reencontraron con
amigos de Rosario, y el Chino, melancólico y solitario, recordaba su
infancia en la isla, ya que su papá había estado destinado, por trabajo,
en ella.
Fabián como capitán del grupo, trajo la novedad que
había tormenta, según el parte de Prefectura; no podía dejar de
preocuparse ni un momento de la seguridad de todos.
Fue muy pintoresco y hasta emocionante ver a todo el
grupo luciendo las remeras del CRNBE, cosa que se destacó en el momento
del encuentro en el Teatro Histórico; lo mismo que el saludo de toda la
concurrencia, a Prefectura, con aplausos de pie, durante varios minutos;
ya que ellos también fueron en parte nuestros anfitriones, a pesar de la a
pesar de la noche movidita que tuvieron, a raíz de la tormenta.
Nos hubiese gustado que se hiciera mención a la
seguridad, en esto de andar en kayak y que se lo hubiese recordado a David
Barraza, pero de todas maneras, mas que un encuentro, para el grupo, era
una fiesta, ya que varios de nosotros recibimos premios más que
importantes.
Mientras transcurría la ceremonia de entrega de
remeras, Juan Félix, con su habitual demostración de solidaridad y
conocimiento, socorría a una kayakista que se hace llamar la india del
río, que había sufrido una descompensación. Dejando muy bien parado al
CRNBE. Nos reconocían en toda la isla.
El broche de oro fue la cena de camaradería en la
Solís. Intercambiamos charlas con gente de otros lugares.
La tormenta empezaba a hacerse sentir, por ende había
cambio de planes. Todo dependía de las condiciones climáticas.
Finalmente la tormenta no fue tan fuerte en la isla,
pero el río estaba muy picado, y el parte meteorológico era de alerta.
Teníamos que quedarnos en la isla hasta que mejoraran
las condiciones climáticas. Eso significó más comida y cero stress.
Algunos de nosotros nos dedicamos a dormir la siesta, y los que no la
conocían, siguieron recorriendo la isla.
Nos reunimos por la tarde a merendar con una exquisita
rosca de pascuas que compró el Chino en la panadería, y a la que hicimos
los honores en su ausencia. Lo que quedaba se lo devolvimos…un día después
cuando apareció en la carpa de Fabián, envuelta en las medias de Carlos
“el abogado”.
Por la noche del sábado el viento no amainaba, y
armamos una ranchada con una lona que tenía Fabián y las estacas de la
carpa de Julio, que debido al viento se iba transformando en un rancho
inhabitable. Y Julio se rascaba la cabeza preguntando qué le pasa a mi
carpa ?.
Recibimos la grata visita de kayakistas de otros
grupos, y en especial de Sergio Jaquemín , quien se había puesto de
acuerdo con Fabián que si las condiciones del río eran adversas,
saldríamos juntos para protegernos entre todos, previa autorización de
Prefectura.
Día domingo. El viento calmó, el río estaba bastante
mas apacible. Vuelta a casa. Por una cuestión de cortesía, Fabián y Sergio
continuaban con el plan de salir juntos. Era muy pintoresco ver todos los
kayaks en el agua, pero lo mas importante era no haber dejado nada librado
al azar , sobre todo lo que a seguridad respecta.
Habiendo llegado a las islas Oyarbide, nos despedimos
del grupo de Sergio, con bocinas, silbatos y aplausos, deseándonos un buen
regreso mutuamente.
El resto del cruce transcurrió distendidamente y
llegamos a la boca del Miní, ya planeando dónde íbamos a parar a almorzar.
Internándonos en el Diablo, todos coincidimos
en parar en la casa de un señor muy amable, Don Rosendo Emiterio.
Si Ud. anda por el lugar lo va a reconocer, porque marilín, pingpon,
y pingpncito, que son sus perros, están subidos al árbol para avistar
quién se acerca por el agua.
Para retribuir su cordialidad, hicimos una vaquita, que
creemos que a él le iba a ser muy útil. Fue muy
melancólico verlo agitar sus brazos despidiéndonos desde la costa, dejando
en nosotros la realidad de la soledad en que vive.
Llegando a los bajos del temor, viendo la imponente silueta de los mega
–yates flotando, invitaba otra vez a la reflexión : nada te pertenece, de
qué manera se manifiesta Dios, para unos y otros? Cazando una nutria? O
anclando el yate con toda la tecnología a disposición?
Para nosotros se manifestaba con el viento a favor, por lo que Fabián
sugirió navegar todo lo que fuera posible, remontando el Paraná de las
Palmas, y consultando al grupo cómo nos sentíamos físicamente.
Dado que todos estábamos bien, continuábamos.
Llegadas las 18,30, estábamos a 15 km . Del CRNBE. Más de uno teníamos
ansias de llegar, pero con la conjunción de varios factores: la
experiencia de Fabián, Juan y el Chino, y unas milanesas con papas fritas,
ofrecidas en el camping Iguazú, ya no hubo dudas, había que parar a comer
y dormir.
Algunos valientes nos bañamos con agua fría y después
nos sentamos en la orilla a tomar unos mates y observar la puesta de sol…y
obvio, ¡a esperar las milanesas!. La cena fue muy amena y hasta postre
hubo.
Hubo desafío de jugar a las cartas o al pool. Fabián y
Juan Félix hicieron pareja contra Carlitos y Diego en la mesa de pool, a
decir verdad cuatro grandes jugadores. Ganaron ajustadamente Fabián y
Juan. Nos tocaba al Chino y a mí, Luis, enfrentar al dream team. El Chino,
una vez más nos tapó la boca a todos, demostró ser un gran jugador. La
pareja contraria no daba dos pesos por mí, que no había embocado ni una
bola, pero con un golpe de suerte eché por tierra sus aspiraciones de ser
campeones y se fueron a dormir bastante calentitos. A nosotros también la
suerte nos duró poco, Charlitos y Diego nos ganaron, y todo quedó como al
comienzo, todos fuimos ganadores y perdedores, pero los únicos calentitos
eran Fabián y Juan . ya entrada la noche nos fuimos a dormir. Amaneció
un lunes radiante, pensábamos salir temprano, pero todavía
estábamos sedados. Salimos después de desayunar. Habiendo recorrido un par
de km. Carlitos se acordó que había dejado su celular cargando en el
camping. Daba gusto verlo remar, tanto como que estuviera en nuestro
grupo.
Nos agrupamos frente al CRNBE. Fue muy emocionante ver
como los socios se arrimaban a la orilla para darnos la bienvenida, entre
aplausos y nuestros estridentes silbatos y cornetas. Felicitaciones al
grupo, por la calidad de gente, y nos vemos en la próxima.
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